Se dedica a difundir y promover La artesanía, la música, el Patrimonio, las personas, los lugares, hechos históricos y las artes en general del Perú, fortaleciendo así en cada uno nuestra identidad como peruanos.
La familia Alfaro es famosa en Cochas Grande, Junín, la tierra de los mates burilados, por sus magníficos trabajos. Pero los Alfaro no son naturales de esa localidad sino del anexo de Saños Chaupi. Sin embargo, son considerados hijos predilectos por la fama de su arte.
“Venimos a Cochas Grande para aprender el arte de los mates burilados de nuestros tíos”, relata Ángel Alfaro Núñez, uno de los hermanos de la familia.
El aprendizaje parece haber rendido sus frutos porque la familia ganó el Premio Nacional de Arte Popular Inti Raymi. La pieza ganadora de este concurso, así como muchas otras se exhiben en la exposición venta Mates Burilados; tradición en la familia Alfaro.
Variedad de motivos
Mates de distintos tamaños y colores pueblan la sala temporal del Museo de Arqueología, desde aquellos que pueden utilizarse como llaveros, hasta aquellos otros con forma de pelícanos, picaflores o búhos. La variedad de formas inspira las creaciones de los artistas “Los mates grandes provienen de Chiclayo y los medianos los compramos de Chincha y de Trujillo, aunque también crecen en la selva”, comenta don Ángel Alfaro.
La herramienta principal que utilizan los artesanos es el buril, un instrumento que ellos mismos fabrican con clavos de acero y que afilan en una piedra especial de río. Con este instrumento realizan las incisiones en filigrana. “Nosotros con el buril plasmamos en la calabaza todo lo que pensamos– refiere don Ángel Alfaro– nuestros sentimientos, las costumbres del campesino andino. Nuestros mates tratan acerca de la ganadería, la agricultura, las festividades de nuestros pueblos del valle del Mantaro. ”
Las técnicas del mate burilado son también diversas. El fondo negro se logra como resultado de restregar cenizas de ichu en los mates. La otra es del quemado que consiste en acercar algunas ramas calientes de modo que se adquieren diversas tonalidades de color marrón.
Los mates de colores se logran hirviéndolos previamente en anilina. Si los comparamos con las piezas halladas en Huaca Prieta, los mates han sufrido importantes modificaciones pero mantienen una belleza maravillosa.
La campaña presentó a sus emblemáticos embajadores peruanizando un pueblo de Nebraska, en Estados Unidos.
“Ustedes son de Perú, tienen derecho a comer rico”. Con esta frase de Christian Bravo, a través de un megáfono, empieza la aventura de un grupo de destacados peruanos en un lugar de Nebraska llamado Peru.
En el documental, que forma parte de la campaña publicitaria de la Marca Perú presentado hoy, podemos apreciar cómo, ante la mirada curiosa de algunos de los 569 habitantes de ese poblado estadounidense, la peruanidad va invadiendo las calles.
Los cocineros Gastón Acurio, Christian Bravo, Iván Kisic y Javier Wong; los artistas Magaly Solier, Carlos Alcántara, Gonzalo Torres y Dina Páucar; los surfistas Sofía Mulanovich y Gabriel Villarán; y el periodista Rafo León llegaron a bordo de un bus rojo a este pueblo homónimo de nuestra patria con la misión de “ser embajadores de nuestro país y leerles sus derechos como peruanos”.
Animación realizada sobre origen de las líneas de Nazca en su ambiente natural y que es una concepción artística de la génesis en algunas teorías populares acerca de los orígenes de la humanidad, y termina con un una visión ecológica del mundo moderno y el efecto que causa el poco cuidado y responsabilidad del hombre con su entorno, cuidemos el Perú, si no lo hacemos nosotros quien lo hará?
Mamerto Sánchez: Hace con ella lo que desea, lo que su imaginación quiera representar, lo que sus manos se atrevan a moldear. La decisión que él tome, ella la aceptará con sumisión. Al no encontrar resistencia, Mamerto Sánchez la transforma constantemente en la más bella obra artística,
despojándola de su aburrida e insípida forma, para desnudarla y convertirla en una hermosa escultura de arcilla.
“Cuando yo trabajo estoy alegre, cuando no
trabajo estoy triste. Para el artista no existe
nada imposible en esta vida”.
“A sus 66 años, Mamerto
Sánchez continua trabajando como
el primer día en que cogió la
arcilla, con pasión, entusiasmo y
amor. Empleando los mismos
materiales que utilizó en su
infancia”.
El Pavo Real. Este último se interpuso entre
el sueño y la vigilia y decidió no abandonar
los pensamientos de Sánchez, si
este no lo representaba físicamente. Mamerto,
se vio sosteniendo entre sus manos
un pavo real en el pozo negro del cerro
Condorcunca, lugar de donde extrae
la tierra de color para sus trabajos.
A fin de no discrepar con los oníricos
pensamientos que le impulsaban a crear
el animal, diseñó el pavo, pero mientras
lo hacía se cuestionaba constantemente,
¿para qué va a servir un pavo? Finalmente,
como un soplo divino, la respuesta se
introdujo con la velocidad de un rayo en
su cabeza: sería un candelabro. Ahora sí
tendría utilidad aquel caprichoso pavo.
El Pavo Real demostró que la intuición
unida a la constancia tiene su recompensa,
mereciendo ganar con esta pieza, en
1989, el Premio Nacional Inti Raymi de
Arte Popular.
A sus 66 años, Mamerto Sánchez
continua trabajando como el primer día
en que cogió la arcilla, con pasión, entusiasmo
y amor. Empleando los mismos
materiales que utilizó en su infancia. No
se imagina haciendo sus piezas en moldes,
como lo realiza la mayoría de los artesanos
contemporáneos. Por eso hace
cada una de sus obras con sus propias
manos, a pesar de que la ingratitud
del tiempo lucha constantemente por
arrebatarle el pulso. Pensar en la pintura
industrial como una alternativa a
sus pinturas naturales, mezcla de
coloridas tierras y agua, sería un
sacrilegio para él.
El maestro Sánchez es un ser
poco común, solo así podríamos
catalogar a quien ama fervorosamente
su trabajo. Le deprime
pensar que debe alejarse
de su taller aunque solo sea
para obtener más material.
“Cuando yo trabajo estoy alegre,
cuando no trabajo estoy
triste. Para el artista no existe
nada imposible en esta vida”,
dice Mamerto, quien domina
varios idiomas entre ellos el francés,
ingles, español y quechua; y ha sido
profesor de artesanía en su natal Quinua,
donde tuvo que solventar con su propio
peculio materiales para sus alumnos.
Actualmente, sus obras artísticas se
venden en galerías de arte en la lejana
Italia y en los Estados Unidos, y en exclusivas
tiendas de artesanía de nuestra
capital, donde Mamerto se ha abierto camino
gracias a la excelencia y belleza de
su arte. Su prolífica obra lo ha llevado a
conocer diferentes países como Estados
Unidos, Italia, Ecuador, Colombia, Chile,
Venezuela, entre otros. Mamerto es
pues, un emprendedor y artista peruano
hoy universal.
El Artista Antonio Olave y La Religiosidad en el Arte Peruano
La historia del Niño de la Espina
Se cuenta entre los niños pastores de Vilcabamba, que una vez se apareció un niño muy alegre y simpático que se hizo amigo de todos ellos. Jugaba con los pastores y les daba dulces de su bolsa que nunca se quedaba vacía y también los ayudaba con el pastoreo. Una vez escucho a un niño que lloraba de dolor porque una espina se le había introducido en el pie y le dijo: - ¿Hermanito por qué lloras? - Se me metio una espina. Me duele mucho.
El niño milagroso corrio a ayudarlo clavándosele también a el una espina. - Mira, también a mi me paso lo mismo, pero yo no lloro. En efecto también él tenia una gran espina en la planta de su pie derecho, que le había ocasionado una herida sangrante. Ante la mirada de su amiguito la extrajo suavemente. Luego repitió la operación con el amigo quien le dijo: - Gracias hermanito por curarme. Desde ahora seré uno de tus mejores amigos. Gracias, que Dios te lo pague.
- No tienes nada que agradecer- contesto -Dios ya me pagó y muy bien enviándome a este lugar donde encontré tan buenos amigos como tú.
Desde la aparición de aquel compañero de juego a los niños pastores de Vilcabamba se los veía muy felices, siempre jugando. Con frecuencia retornaban al hogar más tarde de lo debido y todos referían que se habían quedado jugando con el Q’alito; así llamaban al nuevo amigo.
Un día, uno de los niños cumplió años y sus padres lo vistieron con ropas nuevas, e igual lo mandaron al campo a cumplir su obligación diaria de pastar y recoger leña. El Q’alito jugó más que nunca con el, por lo que llego tarde a su casa; sus indignados padres lo castigaron y le pidieron explicaciones:
- Con el Q’alito me quede jugando dijo – fue tan divertido que no me di cuenta que pasaba el tiempo ni que mi ropa se estaba destrozando. Perdonen pues, no volverá a pasar.
- Esta bien, quedas perdonado, pero con la condición de que no te juntes más con ese amigo. Y para que no pierdas el tiempo mañana, cumplirás otra tarea más. Te llevaras esa lana y cuando vuelvas la traerás perfectamente hilada.
Al día siguiente este niño se encamino como de costumbre hacia los campos en los que pastaba el ganado de la familia, apenas vio al Q’alito se olvido de su promesa y se puso a jugar. Ese día jugo tanto hasta que los sorpendio la noche. Sixto, asi se llamaba este niño amigo predilecto del Q’alito, al darse cuenta de lo tarde que era se desesperó:
- Achachau ahora si mis padres me matarán.
- ¿Por qué hablas así hermanito?
- Mira ya es de noche y no hay mi ganado.
- No te desesperes, yo te ayudaré a encontrar tu ganado.
El Q’alito emitio un sonido muy bello parecido al canto de alguna ave y misteriosamente uno a uno apareciron todos los animales y se colocaron en el orden en el que siempre se desplazaban. Sixto se tranquilizo pero luego nuevamente desesperó:
- Ay taytachallay tayta de todas maneras mis padres me castigaran, porque olvidé cumplir la obligación que me dieron.
- ¿Qué te encomendaron?
- Tenía que haber hilado toda esta lana y como ves ni la toque.
- No te preocupes, todo tiene solución si estamos en armonia con el Hanaq Pacha (con el cielo)
Q’alito tiernamente llamó a un corderito y ocurrió algo… realmente prodigioso, Sixto no podía creer lo que sus ojos veían, Q’alito le dio de comer al cordero la lana que Sixto debió hilar. El cordero la tragaba ávidamente y la lana que ingresaba por la boca del animal salía perfectamente hilada por su ano. El animalito se habia convertido así en una maravillosa maquina hiladora. Sixto hizo su q’epe con la lana ya hilada y cuando quiso agradecerle al Q’alito este ya no estaba. Al llegar a casa, sus padres lo esperaban molestos. Lo primero que le preguntaron fue que si había cumplido con la tarea del hilado. Sixto dijo que si y enseño la lana, pero los padres al verla tan finamente hilada supieron de inmediato que su hijo mentía pues en toda la región no había manos que hilaran tan maravillosamente. Insistieron en preguntas a su hijo quien ante tanta presión no tuvo más remedio que contar el hecho milagroso que había visto. Los padres de Sixto no sabían si creerle o no. Pero el niño nunca antes o casi nunca, salvo esta vez habia mentido. ¿O lo habría soñado?. No, no podía haberlo soñado, pues ahí estaba la lana tan primorosamente hilada. Cuanto más lo pensaban más se confundian, de manera que decidieron contar y consultar con los vecinos y así de boca en boca la noticia del extraordinario hecho se difundió por toda la comarca hasta llegar a oidos del Arzobispo. Ante esa actitud descreída y ante las coincidentes manifestaciones de los niños quienes daban las mejores referencias de su común amigo el Q’alito, un grupo de pobladores varones, sin que lo sepan ni las madres ni los otros padres y sin que tampoco lo supieran los niños, decidieron ir al lugar de los hechos y observar lo que pasaba entre el Q’alito y los niños. En efecto cuidando de no ser descubiertos por nadie llegaron hasta el lugar donde ocurrió el milagro. Estando escondidos vieron que apareció un niño con las características descritas por éstos. Sin lugar a dudas este era el Q’alito quien apenas llegó, invitó a jugar a todos los niños. Los hombres sigilosamente y sin pérdida de tiempo rodearon a los niños que jugaban y uno de ellos se lanzó contra el Q’alito y lo atrapó. En ese preciso instante el Q’alito quedo inmóvil, convertido en la imagen del Niño Jesus, que ahora esta en la iglesia de Vilcabamba.
Artista Antonio Olave
Antonio Olave, es considerado un Patrimonio Cultural viviente en Perú. Se le considera un maestro en el arte popular del Perú, pero en sus palabras el se considera un investigador del arte antiguo, un descubridor de tecnicas olvidadas. Sigue trabajando en la Plaza San Blas 651, Cusco Perú.
Antonio Olave, hijo de Fortunato Olave Vásquez y Jacoba Palomino, nacio el 02 de setiembre de 1928, en Pisaq, en el Valle Sagrado de los Incas, en plena cordillera de los Andes peruanos. Es sobrino de don Fabián Palomino, también famoso imaginero.
El 16 de agosto del 2002, por Resolución Directoral del Instituto Nacional de Cultura del Peru, N. 763 se le declaro Patrimonio Cultural Vivo de la Nación. El Ministerio de Comercio, Exterior y Turismo le reiteró el 23 de setiembre del 2002 el título “Gran Maestro de la Artesanía Peruana”. El Congreso de la República le otorgó la Medalla al Mérito “Juan Pablo Vizcardo y Guzmán”.
Tiene muchas medallas y premios en todo el mundo por sus obras escultóricas
Es representante de la escuela cusqueña de imaginería escultórica, que se inspira en la religiosidad de la época colonial peruana (s. XVI y XVII).
El maestro Olave cuenta que ha investigado las técnicas arcaicas para tener las suyas propias. Esta investigación la ha realizado restaurando y coleccionando obras antiguas, que fueron destruidas a raíz de un terremoto que destruyo gran parte del cusco.
Los Arcangeles
Arcangeles de las Rosas
Arcangel de la Diablada
“El Niño de la Espina”, su obra mas representativa, tiene ojos de cristal, paladar de espejo, cabellos naturales, base de madera y ropas en pan de oro.En la foto junto a la historiadora del arte Silvana Otoya, explicando los detalles de su obra “El Doctorcito”
Perú alberga una de las mas extensas variedades de artes y artesanías del mundo.
Tierra de grandes artesanos que se han comunicado a través de su arte y logrado sobrevivir años de dificultades económicas, inestabilidad política e insurgencia armada que marcó sus vidas y la historia del Perú hasta años recientes.
Como consecuencia de esto, también el turismo dejó de afluir, limitando su mercado y amenazando por tanto la base misma de su supervivencia.
Artistas que han preservado la identidad cultural Peruana, cargada de símbolos y deidades que mas tarde se fundieron con la iconografía religiosa traída al Nuevo Mundo por los conquistadores y la Iglesia Católica.
El arte Peruano adquiere su mayor variedad y esplendor en los departamentos de Ayacucho, Cusco y Huancavelica.
Los artistas y artesanos de Ayacucho, descendientes de los Wari, han hecho su mejor por preservar la importante tradición de la iconografía Peruana.
Obras de arte, grandes y pequeñas, en donde las tradiciones Incas y los temas de la sierra se funden con la religión impuesta sobre ellos, utilizando un lenguaje basado en elementos claves como fertilidad (Pachamama, madre tierra), abundancia y fe en el futuro.
Tomemos como ejemplo los Retablos, también conocidos como cajones de San Marcos o de San Antonio.
El distrito de La Libertad, en Huamanga, Ayacucho, es la cuna de los mas exquisitos cajones de San Marcos.
Las figuras en estas cajas talladas aparecen en dos niveles: un nivel primero y superior que representa los cielos, santos, la Sagrada Familia y/o deidades Andinas paganas, y uno inferior, que retrata la vida y eventos sociales sobre la Tierra.
Las esculturas en piedra de Huamanga constituyen otro hito muy representativo del arte Peruano en Ayacucho.
Nacido en tiempos Coloniales, como consecuencia de la escasez de mármol y porcelana, este alabastro blanco - mas duro que arcilla y menos que el mármol - es de uso extensivo por artistas Peruanos, tanto para esculpir imágenes religiosas como escenas de la cultura local.
Cerámica y alfarería han formado parte del arte Peruano desde hace miles de años.
A cuarenta kilómetros de Ayacucho se ubica Quinua, lugar histórico porque aquí tuvo lugar la batalla final que dio la independencia a Perú , y muy reconocido por su abundancia de artistas ceramistas y alfareros .
Otra característica típica de Quinua son las pequeñas reproducciones de capillas en estilo naive así como los dioses paganos que colocan en los techos de sus casas.
Aunque la lista de Arte Peruano continúa casi indefinidamente.
Desde sus delicadísimos tejidos y alfombras elaboradaos a telar desde la época de la cultura Paracas - aproximadamente 700 BC - a los mates burilados, tallas sobre madera o gigantescas velas de cera, o la exquisita joyería y filigrana de plata que hizo famoso al distrito de Santa Ana, en Ayacucho.
Las imágenes que verás a continuación te introducirán a esta increíble y talentosa mezcla de Arte Indígena e influencia cultural Española, e intentan rendir un pequeño tributo a los muchos artistas y artesanos Peruanos que tuvimos la oportunidad de conocer y cuyos trabajos admiramos y respetamos como un magnífico ejemplo de Arte Peruano contemporáneo...