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domingo, 6 de mayo de 2012


 "El tapiz tiene un sistema de elaboración con progresión lenta e irreversible, situación que permite el minucioso, paciente e íntimo encuentro con soluciones técnicas y visuales, dando la apertura a un repertorio infinito de posibilidades sometidas a la intencionalidad comunicativa de la obra. Busco, en mi caso, un lenguaje que emane espiritualidad, estética y lirismo. Trato de someterme a las limitaciones materiales y a las exigencias del acto creador, bajo el farol del gusto obsesivo que transluzca una connotación cultural y textil típicamente peruana. Mi trabajo es el desarrollo de la rica, singular, fascinante y milenaria fuente histórica textil de los Andes en simbiosis con las innovaciones de la tapicería en el campo internacional, definiendo un espacio propio en las artes plásticas. Las fuentes históricas constituyen material inagotable que debe ser asimilado; la búsqueda de un lenguaje propio y actual es el amplio desafío a ser superado. De esta colisión entre lo tradicional y lo contemporáneo, estudio de las herramientas, la aplicación y la innovación de técnicas textiles; procuro multiplicar los recursos de expresión cromática manteniendo el lenguaje iconográfico auténticamente peruano"

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Los Quipus, tocapus incas, pergaminos, simbolos, caracteres jeroglíficos. ¿recuerdos de una antigua escritura?

La búsqueda de rastros tangibles de esta antigua escritura precolombina, de la que Pusharo podría muy bien constituir una de las últimas reliquias milagrosamente salvadas de la locura destructora de los invasores españoles, interesó en el siglo XIX a dos famosos etnólogos: Rivero y Tschudi. 

El primero publicó en 1851 su obra fundamental, titulada "Antigüedades peruanas". Escuchémoslo:
"Los antiguos Peruanos cuentan que poseían dos clases de escritura. La primera, seguramente la más antigua, consistía en una especie de caracteres jeroglíficos y la segunda en nudos hechos de hilos de distintos colores."

Rivero, al afirmar la existencia de una escritura inca o preinca, se basaba, en particular, en el cronista Fernando de Montesinos. Es, por lo tanto, necesario volver un poco sobre la obra del autor de "Memorias Antiguas, Historiales i Politicas del Perú". Constituyen, en efecto, una de las bases del presente debate.
Fernando de Montesinos vivió en el Perú a partir de 1628 ó 1629. Animado por cierto espíritu aventurero y una curiosidad voraz, surcó Perú y Bolivia, llegando hasta cruzar sesenta veces los Andes, como miembro visitante de la Real Audiencia de Lima. En 1637, organizó una expedición en la selva amazónica en busca de Paititi. Recogió, durante sus numerosos viajes, una cantidad importante de información y recolectó todos los papeles de su orden. Redactó también "Anales del Perú" (publicados en 1906) que abarcan el período que va de la conquista del Darién hasta 1642, y una "Historia del Paititi" que permaneció inédita. Este jesuita muy prosélito escribió también varias pequeñas obras sobre un tema que parecía interesarle sobremanera, es decir la búsqueda de los minerales y la explotación de los metales preciosos.
Montesinos afirma que existía en Cusco, en la época del rey Toca Corca Apo Capac, cuadragésimo monarca inca, gran sabio y astrólogo, una universidad donde se estudiaba el uso de la escritura:
"En un determinado tiempo," dijo él, "según lo que dicen los Indios, había [en esta universidad] letras y caracteres escritos sobre hojas vegetales, hasta que todo se pierda hace cuatrocientos años".
Más lejos, el cronista informa de que bajo el reinado de Titu Yupanqui Pachacuti, sexagésimo segundo emperador, llegó "gente salvaje a los Andes en procedencia de Brasil y de la Tierra Firme. Eran grandes guerreros y con ellos se perdió la escritura."
Titu Yupanqui Pachacuti combatió en una sangrienta batalla, pero fue vencido y murió poco después. Sus soldados llevaron su cuerpo en secreto a Tamputoco. Cusco quedó deshabitada y fue olvidando el secreto de la escritura guardada por los amautas. Cuatro siglos más tarde, el Inca Tupac Cauri Pachacuti consultó un día el oráculo del dios Illatici Huira Cocha, con el fin de restablecer el uso de la escritura. Pero éste le reveló que la causa de un gran desastre que antaño había afectado al Imperio "fueron las letras, que nadie desde aquel entonces se había atrevido a resucitar, ya que de su utilización precisamente había venido una gran desdicha".
Tupac Cauri ordenó entonces por una ley "que, so pena de muerte,no debía nadie ya utilizar más la 'quilca' ni las hojas vegetales que servían para escribir, ni utilizar de ninguna manera las letras”.
El cronista añade que, desde ese tiempo, nadie se atrevió a emplear más los caracteres escritos y que cuando un sabio amauta inventaba o resucitaba signos de esta categoría, se le privaba de la vida. El sistema de los quipus sustituyó desde entonces la escritura, que apareció en Pacaritampu, de donde se la enseñaba a los nobles, con los ejercicios militares.
La tesis de Montesinos, mucho tiempo discutida pero hoy refutada, afirma que existía pues un sistema de escritura fonética en Cusco antes del Imperio, y que fue olvidado o proscrito y reemplazado por los quipus, único sistema conocido de los Incas del linaje histórico.
Luis Valcárcel interpretó las afirmaciones del cronista, adelantando que la escritura sagrada de los Incas se llamaba: kellka, o quilca. Se popularizó y, abandonando su esoterismo, fue prohibida bajo la influencia de la clase sacerdotal o no sobrevivió a las catástrofes que la hicieron olvidar. Valcárcel considera que el término kellka debía necesariamente remitir a una escritura de tipo jeroglífico diferente de los quipus.


Últimamente he estado dándole vueltas a la posibilidad de que en la antigüedad existiera un tipo de escritura jeroglífica perdida en el tiempo. Hay muchas pistas que nos dicen que en Chavín, hace 3.000 años se desarrolló la escritura, pero lamentablemente sólo nos quedan algunas esculturas, cerámicas y mantos que puede que en un futuro permitan descifrar el misterio.
Las pistas:
1. El Obelisco Tello
Esta enigmática escultura de piedra es la única pieza que responde a un patrón de escritura. Es aceptado en el mundo de la arqueología que sus
símbolos esconden algún tipo de mensaje. Se han hecho estudios que identifican la naturaleza de los símbolos pero aún no se ha hecho nada por
asignarles un significado en conjunto.

                                                                       Águila mirando hacia arriba con cetros en Chavín (izquierda) y Tiahuanaco (derecha)
2. La repetición de jerogíficos
Hay una serie de símbolos que se encuentran repetidos en distintas piezas aunque con ligeras modificaciones: el jaguar, el águila, el hombre de los
dos báculos. Incluso dos de los símbolos que más se repiten están presentes en la Puerta del Sol de la cultura Tiahuanuco, lo que podría ser un indicio de que la escritura se extendió a todo el Perú Antiguo.
3. La palabra “quilca”
Existe una palabra en quechua que quiere decir “escritura”. Esa palabra es “quilca”, y se usaba para nombrar a los “quilcacamayoc” que de modo similar a los “quipucamayoc” (lectores de quipus) eran los responsables de escribir e interpretar las quilcas (escrituras). Curioso que exista una palabra para nombrar algo que supuestamente no existía en tiempos de los incas.
4. La prohibición de la escritura antigua
Sostiene el cronista Montesinos que el inca Tupac Cauri (anterior a los conocidos incas aceptados oficialmente), prohibió por motivos religiosos la
escritura, y que elló derivó en el uso extensivo de los quipus. Ver más información aquí.

LLegado a este punto y convencido de la existencia de alguna forma de escritura quedan varios retos. Se deduce que el idioma hablado en Chavín
debió ser una antigua forma del quechua y que puede que esté emparentado en la actualidad con el quechua ancashino. Pero esto es una hipótesis. No existe forma de saberlo.
Cómo resolver el enigma:
Entramos ahora en el terreno de la imaginación. El descubrimiento de la escritura maya puede darnos nuevas pistas sobre cómo interpretar los símbolos. Los mayas llegaron a elaborar un complejo sistema de escritura silábico. En sus símbolos, los sufijos se colocaban arriba, abajo o a la derecha o izquierda de la palabra principal.
Aunque algunos símbolos Chavín se asemejan a los maya, no hay ningún símbolo  que sea exacto como para afirmar que una escritura derive de la otra. Sin embargo es razonable pensar que por la cercanía de las culturas, el sistema de escritura chavín esté más emparentada con la maya que con cualquier otra del mundo.
 Como primer paso hemos de utilizar el único registro que puede ser considerado escritura y dividirlo por los símbolos que aparecen. He eliminado la figura central del lagarto. El resultado es una serie de símbolos algunos de los cuales son independientes, y otros compuestos. A partir de aquí supongamos que el obelisco contenga algún mensaje religioso o de algún gobernador. Seguramente habrán incluido fechas, nombres de lugares y gobernadores. Tomemos prestado del quechua ancashino palabras relacionadas con estos temas y empecemos a montar el rompecabezas. El primer símbolo descifrable será (como en el caso maya) el de alguna palabra compuesta por dos palabras pero que no tengan sentido por separado.

 Por ejemplo. La palabra “KAYNI” (reinado), podría componerse por los símbolos “KAY” (lugar) y “NI” (primera sílaba de fuego NI
NA
). Ver dibujo.
Dudo que el símbolo corresponda al vocablo KAYNI, pero es sólo un ejemplo de cómo podría abordarse en el futuro el desciframiento de la escritura Chavín.
Todavía falta mucho por descubrir. Nuevos símbolos que ayuden a confirmar la existencia de una escritura y sobre todo un gran inventario de toda la simbología Chavín hallada en esculturas de piedra, cerámicas y mantos, y quizás como sostenía Montesinos, puede que algún día nos sorprendamos y podamos leer sobre la vida de los antiguos peruanos.

domingo, 24 de julio de 2011

Machu Picchu en Google


Google, el famoso buscador, rinde hoy un homenaje a Machu Picchu por el centenario de su descubrimiento científico. De esta forma, Google incluye a Machu Picchu en su Doodle.
Celebra Google el aniversario 100 del descubrimiento de Machu Picchu Tendencias.                                   En el doodle destaca la pintura de la ciudadela inca, así como la construcción del nombre de Google a través de piedras en diferentes colores, en alusión a la obra arquitectónica.

domingo, 12 de junio de 2011

Yuyanapaq (Esto es algo que no debe volver a suceder)

Yuyanapaq

Ojala el sol no apague tus ojos otra vez y
Que los vientos acaricien tus mares llenos de sed,
Ojala los ruidos solo fecunden sonidos de risas y
Que todos los horizontes acudan a ti,
Ojala los perros no ladren las sombras de ayer y
Que te abrasen los sueños constantes de vida y fe,
Ojala no esperes las frías mañanas sin fin y
Que las risas encuentren un punto de partida otra vez.

Julio Cesar Hañari Congona
MUESTRA FOTOGRÁFICA YUYANAPAQ
Yuyanapaq. relato visual del conflicto armado interno (1990-2000)
"Un pueblo sin memoria es un pueblo sin destino. descarguenlo y saquen sus conclusiones."
Descargar Aqui:
http://es.scribd.com/doc/54096712/Yuyanapaq

"Por el lugar de la memoria"

sábado, 29 de enero de 2011

El Hombre de Arcilla


Mamerto Sánchez: 
Hace con ella lo que desea, lo que su imaginación quiera representar, lo que sus manos se atrevan a moldear. La decisión que él tome, ella la aceptará con sumisión. Al no encontrar resistencia, Mamerto Sánchez la transforma constantemente en la más bella obra artística,
despojándola de su aburrida e insípida forma, para desnudarla y convertirla en una hermosa escultura de arcilla.


“Cuando yo trabajo estoy alegre, cuando no
trabajo estoy triste. Para el artista no existe
nada imposible en esta vida”.


“A sus 66 años, Mamerto
Sánchez continua trabajando como
el primer día en que cogió la
arcilla, con pasión, entusiasmo y
amor. Empleando los mismos
materiales que utilizó en su
infancia”.



El Pavo Real. Este último se interpuso entre
el sueño y la vigilia y decidió no abandonar
los pensamientos de Sánchez, si
este no lo representaba físicamente. Mamerto,
se vio sosteniendo entre sus manos
un pavo real en el pozo negro del cerro
Condorcunca, lugar de donde extrae
la tierra de color para sus trabajos.
A fin de no discrepar con los oníricos
pensamientos que le impulsaban a crear
el animal, diseñó el pavo, pero mientras
lo hacía se cuestionaba constantemente,
¿para qué va a servir un pavo? Finalmente,
como un soplo divino, la respuesta se
introdujo con la velocidad de un rayo en
su cabeza: sería un candelabro. Ahora sí
tendría utilidad aquel caprichoso pavo.
El Pavo Real demostró que la intuición
unida a la constancia tiene su recompensa,
mereciendo ganar con esta pieza, en
1989, el Premio Nacional Inti Raymi de
Arte Popular.
A sus 66 años, Mamerto Sánchez
continua trabajando como el primer día
en que cogió la arcilla, con pasión, entusiasmo
y amor. Empleando los mismos
materiales que utilizó en su infancia. No
se imagina haciendo sus piezas en moldes,
como lo realiza la mayoría de los artesanos
contemporáneos. Por eso hace
cada una de sus obras con sus propias
manos, a pesar de que la ingratitud
del tiempo lucha constantemente por
arrebatarle el pulso. Pensar en la pintura
industrial como una alternativa a
sus pinturas naturales, mezcla de
coloridas tierras y agua, sería un
sacrilegio para él.
 El maestro Sánchez es un ser
poco común, solo así podríamos
catalogar a quien ama fervorosamente
su trabajo. Le deprime
pensar que debe alejarse
de su taller aunque solo sea
para obtener más material.
“Cuando yo trabajo estoy alegre,
cuando no trabajo estoy
triste. Para el artista no existe
nada imposible en esta vida”,
dice Mamerto, quien domina
varios idiomas entre ellos el francés,
ingles, español y quechua; y ha sido
profesor de artesanía en su natal Quinua,
donde tuvo que solventar con su propio
peculio materiales para sus alumnos.
Actualmente, sus obras artísticas se
venden en galerías de arte en la lejana
Italia y en los Estados Unidos, y en exclusivas
tiendas de artesanía de nuestra
capital, donde Mamerto se ha abierto camino
gracias a la excelencia y belleza de
su arte. Su prolífica obra lo ha llevado a
conocer diferentes países como Estados
Unidos, Italia, Ecuador, Colombia, Chile,
Venezuela, entre otros. Mamerto es
pues, un emprendedor y artista peruano
hoy universal.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

El Artista Antonio Olave y La Religiosidad en el Arte Peruano


El Artista Antonio Olave y La Religiosidad en el Arte Peruano

 La historia del Niño de la Espina

Se cuenta entre los niños pastores de Vilcabamba, que una vez se apareció un niño muy alegre y simpático que se hizo amigo de todos ellos. Jugaba con los pastores y les daba dulces de su bolsa que nunca se quedaba vacía y también los ayudaba con el pastoreo. Una vez escucho a un niño que lloraba de dolor porque una espina se le había introducido en el pie y le dijo:
- ¿Hermanito por qué lloras?
- Se me metio una espina. Me duele mucho.
El niño milagroso corrio a ayudarlo clavándosele también a el una espina.
- Mira, también a mi me paso lo mismo, pero yo no lloro.

En efecto también él tenia una gran espina en la planta de su pie derecho, que le había ocasionado una herida sangrante. Ante la mirada de su amiguito la extrajo suavemente. Luego repitió la operación con el amigo quien le dijo:
- Gracias hermanito por curarme. Desde ahora seré uno de tus mejores amigos. Gracias, que Dios te lo pague.
- No tienes nada que agradecer- contesto -Dios ya me pagó y muy bien enviándome a este lugar donde encontré tan buenos amigos como tú.

Desde la aparición de aquel compañero de juego a los niños pastores de Vilcabamba se los veía muy felices, siempre jugando. Con frecuencia retornaban al hogar más tarde de lo debido y todos referían que se habían quedado jugando con el Q’alito; así llamaban al nuevo amigo.

Un día, uno de los niños cumplió años y sus padres lo vistieron con ropas nuevas, e igual lo mandaron al campo a cumplir su obligación diaria de pastar y recoger leña. El Q’alito jugó más que nunca con el, por lo que llego tarde a su casa; sus indignados padres lo castigaron y le pidieron explicaciones:
- Con el Q’alito me quede jugando dijo – fue tan divertido que no me di cuenta que pasaba el tiempo ni que mi ropa se estaba destrozando. Perdonen pues, no volverá a pasar.
- Esta bien, quedas perdonado, pero con la condición de que no te juntes más con ese amigo. Y para que no pierdas el tiempo mañana, cumplirás otra tarea más. Te llevaras esa lana y cuando vuelvas la traerás perfectamente hilada.

Al día siguiente este niño se encamino como de costumbre hacia los campos en los que pastaba el ganado de la familia, apenas vio al Q’alito se olvido de su promesa y se puso a jugar. Ese día jugo tanto hasta que los sorpendio la noche. Sixto, asi se llamaba este niño amigo predilecto del Q’alito, al darse cuenta de lo tarde que era se desesperó:
- Achachau ahora si mis padres me matarán.
- ¿Por qué hablas así hermanito?
- Mira ya es de noche y no hay mi ganado.
- No te desesperes, yo te ayudaré a encontrar tu ganado.

El Q’alito emitio un sonido muy bello parecido al canto de alguna ave y misteriosamente uno a uno apareciron todos los animales y se colocaron en el orden en el que siempre se desplazaban. Sixto se tranquilizo pero luego nuevamente desesperó:
- Ay taytachallay tayta de todas maneras mis padres me castigaran, porque olvidé cumplir la obligación que me dieron.
- ¿Qué te encomendaron?
- Tenía que haber hilado toda esta lana y como ves ni la toque.
- No te preocupes, todo tiene solución si estamos en armonia con el Hanaq Pacha (con el cielo)
Q’alito tiernamente llamó a un corderito y ocurrió algo… realmente prodigioso, Sixto no podía creer lo que sus ojos veían, Q’alito le dio de comer al cordero la lana que Sixto debió hilar. El cordero la tragaba ávidamente y la lana que ingresaba por la boca del animal salía perfectamente hilada por su ano. El animalito se habia convertido así en una maravillosa maquina hiladora. Sixto hizo su q’epe con la lana ya hilada y cuando quiso agradecerle al Q’alito este ya no estaba. Al llegar a casa, sus padres lo esperaban molestos. Lo primero que le preguntaron fue que si había cumplido con la tarea del hilado. Sixto dijo que si y enseño la lana, pero los padres al verla tan finamente hilada supieron de inmediato que su hijo mentía pues en toda la región no había manos que hilaran tan maravillosamente. Insistieron en preguntas a su hijo quien ante tanta presión no tuvo más remedio que contar el hecho milagroso que había visto. Los padres de Sixto no sabían si creerle o no. Pero el niño nunca antes o casi nunca, salvo esta vez habia mentido. ¿O lo habría soñado?. No, no podía haberlo soñado, pues ahí estaba la lana tan primorosamente hilada. Cuanto más lo pensaban más se confundian, de manera que decidieron contar y consultar con los vecinos y así de boca en boca la noticia del extraordinario hecho se difundió por toda la comarca hasta llegar a oidos del Arzobispo. Ante esa actitud descreída y ante las coincidentes manifestaciones de los niños quienes daban las mejores referencias de su común amigo el Q’alito, un grupo de pobladores varones, sin que lo sepan ni las madres ni los otros padres y sin que tampoco lo supieran los niños, decidieron ir al lugar de los hechos y observar lo que pasaba entre el Q’alito y los niños. En efecto cuidando de no ser descubiertos por nadie llegaron hasta el lugar donde ocurrió el milagro. Estando escondidos vieron que apareció un niño con las características descritas por éstos. Sin lugar a dudas este era el Q’alito quien apenas llegó, invitó a jugar a todos los niños. Los hombres sigilosamente y sin pérdida de tiempo rodearon a los niños que jugaban y uno de ellos se lanzó contra el Q’alito y lo atrapó. En ese preciso instante el Q’alito quedo inmóvil, convertido en la imagen del Niño Jesus, que ahora esta en la iglesia de Vilcabamba.

Artista Antonio Olave 

Antonio Olave, es considerado un Patrimonio Cultural viviente en Perú. Se le considera un maestro en el arte popular del Perú, pero en sus palabras el se considera un investigador del arte antiguo, un descubridor de tecnicas olvidadas. Sigue trabajando en la Plaza San Blas 651, Cusco Perú.
Antonio Olave, hijo de Fortunato Olave Vásquez y Jacoba Palomino, nacio el 02 de setiembre de 1928, en Pisaq, en el Valle Sagrado de los Incas, en plena cordillera de los Andes peruanos. Es sobrino de don Fabián Palomino, también famoso imaginero.
El 16 de agosto del 2002, por Resolución Directoral del Instituto Nacional de Cultura del Peru, N. 763 se le declaro Patrimonio Cultural Vivo de la Nación. El Ministerio de Comercio, Exterior y Turismo le reiteró el 23 de setiembre del 2002 el título “Gran Maestro de la Artesanía Peruana”. El Congreso de la República le otorgó la Medalla al Mérito “Juan Pablo Vizcardo y Guzmán”.

Tiene muchas medallas y premios en todo el mundo por sus obras escultóricas

Es representante de la escuela cusqueña de imaginería escultórica, que se inspira en la religiosidad de la época colonial peruana (s. XVI y XVII).

El maestro Olave cuenta que ha investigado las técnicas arcaicas para tener las suyas propias. Esta investigación la ha realizado restaurando y coleccionando obras antiguas, que fueron destruidas a raíz de un terremoto que destruyo gran parte del cusco.


Los Arcangeles


Arcangeles de las Rosas



















Arcangel de la Diablada


“El Niño de la Espina”, su obra mas representativa, tiene ojos de cristal, paladar de espejo, cabellos naturales, base de madera y ropas en pan de oro.En la foto junto a la historiadora del arte Silvana Otoya, explicando los detalles de su obra “El Doctorcito”

miércoles, 8 de diciembre de 2010

ARTE PERUANO... Entre los mas ricos y variados del mundo

Perú alberga una de las mas extensas variedades de artes y artesanías del mundo.
Tierra de grandes artesanos que se han comunicado a través de su arte y logrado sobrevivir años de dificultades económicas, inestabilidad política e insurgencia armada que marcó sus vidas y la historia del Perú hasta años recientes.
Como consecuencia de esto, también el turismo dejó de afluir, limitando su mercado y amenazando por tanto la base misma de su supervivencia.
Artistas que han preservado la identidad cultural Peruana, cargada de símbolos y deidades que mas tarde se fundieron con la iconografía religiosa traída al Nuevo Mundo por los conquistadores y la Iglesia Católica.

El arte Peruano adquiere su mayor variedad y esplendor en los departamentos de Ayacucho, Cusco y Huancavelica.
Los artistas y artesanos de Ayacucho, descendientes de los Wari, han hecho su mejor por preservar la importante tradición de la iconografía Peruana.
Obras de arte, grandes y pequeñas, en donde las tradiciones Incas y los temas de la sierra se funden con la religión impuesta sobre ellos, utilizando un lenguaje basado en elementos claves como fertilidad (Pachamama, madre tierra), abundancia y fe en el futuro.

Tomemos como ejemplo los Retablos, también conocidos como cajones de San Marcos o de San Antonio.
El distrito de La Libertad, en Huamanga, Ayacucho, es la cuna de los mas exquisitos cajones de San Marcos.
Las figuras en estas cajas talladas aparecen en dos niveles: un nivel primero y superior que representa los cielos, santos, la Sagrada Familia y/o deidades Andinas paganas, y uno inferior, que retrata la vida y eventos sociales sobre la Tierra.

Las esculturas en piedra de Huamanga constituyen otro hito muy representativo del arte Peruano en Ayacucho.
Nacido en tiempos Coloniales, como consecuencia de la escasez de mármol y porcelana, este alabastro blanco - mas duro que arcilla y menos que el mármol - es de uso extensivo por artistas Peruanos, tanto para esculpir imágenes religiosas como escenas de la cultura local.

Cerámica y alfarería han formado parte del arte Peruano desde hace miles de años.
A cuarenta kilómetros de Ayacucho se ubica Quinua, lugar histórico porque aquí tuvo lugar la batalla final que dio la independencia a Perú , y muy reconocido por su abundancia de artistas ceramistas y alfareros .
Otra característica típica de Quinua son las pequeñas reproducciones de capillas en estilo naive así como los dioses paganos que colocan en los techos de sus casas.

Aunque la lista de Arte Peruano continúa casi indefinidamente.
Desde sus delicadísimos tejidos y alfombras elaboradaos a telar desde la época de la cultura Paracas - aproximadamente 700 BC - a los mates burilados, tallas sobre madera o gigantescas velas de cera, o la exquisita joyería y filigrana de plata que hizo famoso al distrito de Santa Ana, en Ayacucho.


Las imágenes que verás a continuación te introducirán a esta increíble y talentosa mezcla de Arte Indígena e influencia cultural Española, e intentan rendir un pequeño tributo a los muchos artistas y artesanos Peruanos que tuvimos la oportunidad de conocer y cuyos trabajos admiramos y respetamos como un magnífico ejemplo de Arte Peruano contemporáneo...