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lunes, 28 de mayo de 2012

La Historia de una de las composiciones geniales de Chabuca Granda "Cardo o Ceniza"



 

“Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin”. Rabindranath Tagore.
La música peruana siempre ha disfrutado de buena salud, melodías que nacieron en el país de los incas, han tenido notoria presencia en el mundo melómano. “El Cóndor Pasa”, por ejemplo tiene una diversidad de versiones, siendo la de Simon y Garfunkel quizás la mas reconocida mundialmente; también “Alma Corazón y Vida” grabada por Raphael y Dyango, entre otros, ha tenido honda repercusión en el amplio ambiente musical; también en Europa ha tenido notoriedad “El Rosario de mi Madre”, que incluso tiene su versión en flamenco; “Ódiame”, en la voz del propio Dyango, son solo algunos ejemplos de lo expresado anteriormente.

En lo que a compositores concierne, destacan entre los de mayor relieve, el trovador Felipe Pinglo Alva, Augusto Polo Campos, Adrián Flores Alban, José Escajadillo, Daniel Alomías Robles, Nicomedes Santa Cruz, pero sin dudas, la mejor embajadora de la música peruana, ha sido la poetisa Chabuca Granda, quien con sus versos floridos, dejó como herencia de su sabia inspiración, preciosas melodías como “La Flor de la Canela”, “Fina Estampa”, “José Antonio”, “El Puente de los suspiros”, entre algunas muestras de su amplio repertorio.
Pero hoy, queremos referirnos a una de sus creaciones; “Cardo o Ceniza”, es un himno a la postración, como cuando se araña a la muerte, expertos, señalan que esta canción fue dedicada a Violeta Parra, quien tuvo el “pecado” de enamorarse de un músico a quien doblaba en edad; los versos de esta melodía, son los desgarrados gritos al inexorable paso del tiempo, es observar la aparición de sus manifestaciones diversas en el cuerpo, y ver de reojo el “comparativo agravio”, con la lozanía de la pareja, cuya tersura, resalta mas al lado de las inoportunas arrugas.
“Cómo será mi piel junto a tu piel,/ cómo será mi piel junto a tu piel,/ cardo o ceniza cómo será…/”, la pregunta surge objetiva, inquietante, interrogando al mañana, porque ya contempla en el presente, las notorias diferencias, contemplando senderos de bifurcación, sin atreverse a abrazar respuestas; “Si he de fundir mi espacio junto al tuyo,/ cómo será tu cuerpo al recorrerme,/ y cómo mi corazón si estoy de muerte…/ mi corazón si estoy de muerte”. Prosigue la auto interpelación, pero presenta una premonitoria declaración de principios, besando el óbito, aunque no sea su anhelo.
Cómo será el gemido,/ y cómo el grito,/ al escapar mi vida entre la tuya,/y cómo el letargo al que me entregue,/ cuando adormezca el sueño entre tus sueños”. Chabuca Granda plasma en un lienzo poético, las continuas interrogantes que atormentaban a Violeta Parra, se identifica con sus incertidumbres, pasea su armonía creativa en una musical pintura que retiene un sentir singular con premoniciones dramáticas. “Han de ser breves mis siestas,/ mis esteros despiertan con tus ríos,/ Pero…/ Sé quebrará mi voz cuando se apague,/ de no poderte hablar en el oído,/ y quemará mi boca salivada,/ de la sed que me queme si me besas”. Que duda cabe, en la lucha contra el tiempo, no siempre se alcanza la victoria.
“Pero…/Pero cómo serán mis despertares,/Pero cómo serán mis despertares,/Pero cómo serán mis despertares,/ Cada vez que despierte avergonzada…/ cada vez que despierte avergonzada…/ Tanto amor,
y avergonzada/…tanto amor, y avergonzada/.
Las reiteraciones no eran por simple métrica musical, eran la insistencia del sentimiento bravío, sincero y singular que palpitaba en el corazón de la cantante; Chabuca Granda interpreta a cabalidad dicha sensibilidad. Premonitorio también fue el axioma de John Stuart Mill, cuando acuñó con maestría aquello de. “Pregúntate si eres feliz, y dejarás de serlo”.
Tenía cincuenta años, cuando decidió “apagar la luz”, sin dar gracias a la vida, puso fin a su vida, dejando un testimonio que es el resumen genético del escepticismo y desaliento por donde ella transitaba: “Yo me llamo Violeta Parra, pero no estoy muy segura. Tengo cincuenta años a disposición del viento fuerte. En mi vida me ha tocado muy seco todo y muy salado, pero así es la vida exactamente, una pelotera que no la entiende nadie. El invierno se ha metido en el fondo de mi alma y dudo que en alguna parte haya primavera; ya no hago nada de nada, ni barrer siquiera. No quiero ver nada de nada, entonces pongo
la cama delante de mi puerta y me voy"
.

Algún dia se levantará, (desde donde está), cogerá su guitarra y obsequiará con su aterciopelada voz, las trovas del pretérito y del mañana, seguro que ofrecerá una sonrisa de gratitud a Chabuca Granda y juntas, unirán voces y talentos, para el beneficio de quienes amamos la música.
Y que también amamos la vida, a pesar de algún sobrecogimiento …inoportuno.
Fraternalmente.
R.
http://lacomunidad.elpais.com/rholandos/2010/6/11/cardo-o-ceniza 

lunes, 21 de mayo de 2012

Andrés Soto Mena, Historia de "El Tamalito"

“En el año de 1973 no se como ni porque, salió El tamalito, canción que me ha dado de vivir hace años… Yo estaba casado, después me divorcie yo hablé, y dije y le hice el Tamalito….  Sus padres no me llevaban… y yo le cantaba: “Si Usted mirara a traves de la ventana, yo veria un maicito cantandole en la mañana”. Y asi salio y el viejo me detestaba, era una blanquita muy bonita y el me detestaba y me detestaba, pero yo y la cancion, perseveramos las dos”.Del libro de Andrés Soto: “Testimonio de Obras, canciones, epistolas y otros adefesios”.

Aqui: Voz y guitarra: Andrés Soto, cajón de Pititi, cencerro de Caitro Soto, segunda guitarra de Álvaro Lagos y por supuesto Chabuca gestándolo todo.

 

Andrés Soto Mena (n. 29 de abril, 1949 en Lima) es un cantautor peruano, cuyas canciones suelen ser interpretadas por diversos autores latinoamericanos. Es uno de los fundadores del grupo Manos Duras, agrupación creada en 1968 junto con Paco Guzmán, Daniel (Kiri) Escobar y Hugo Castillo.1
Chabuca Granda lo consideraba uno de los cantautores más importantes de habla castellana, y Mario Vargas Llosa lo ha elogiado en su programa de televisión "La Torre de Babel"

En la contratapa leemos una carta de Chabuca que lo dice todo:
“Andrés queridísimo:
Es con profundo respeto a tu maravilloso arte de hacer y cantar tus canciones, que te manifiesto mi deseo de un camino largo desde tu vida joven, hasta que ellas te confundan con su inmortalidad natural.
La canción popular debe pretender ser, al menos, una pequeña obra de arte en virtud de que llega a un auditorio muy vasto. Cada una de tus canciones ha logrado este propósito: consigues lo casi inaccesible.
Te recuerdo importante desde tu inicio. Restallaste ms pensamientos desde tus primeras frases, hace ya años. Eras casi un niño y por aquel entonces cuidadosamente te empeñabas en ese dificil arte de la canción sencilla.
Tu profesión de sociólogo, tu inobjetable y elegante severidad, tu dominio del idioma y armonía, enriquecerá cada vez más nuestra canción popular.
No olvido tu autoridad moral cuando tu terrible pregunta dentro de una dolorosa y delicada melodía, la que apun no ha llegado a imprimirse para el público ni siquiera en este disco, me indicó la importancia de tu obra:
“Quién clavó una estaca / quién selló mi suerte / quién entre / nodrizas se / acostó con / su mucama.. / madre mía.. / y mis hermanas”
Tu certero juicio, descarnado, confirma lo tan antiguamente silenciado, y es que la Historia aún no ha calificado la hasta ahora incomprensible inuria de la escalvitud inflingida a la raza negra.
Extraña presentación ésta para un disco tan promisorio como éste, tu primero, para el que te entrego tan solo una palabra muda porque comprendo que me hallo ante el albor de un inmortal y universal peruano, honda y emocionadamente  me conmuevo…
Chabuca Granda, Miraflores, 1981″

 Andres Soto - Presencia Cultural (1/2)



Andres Soto - Presencia Cultural (2/2)